La escuela donde Alejandro Magno pudo recibir las enseñanzas de Aristóteles sale a la luz en Grecia

El lugar donde un príncipe fue educado para gobernar

Vista aérea del antiguo complejo educativo y deportivo donde daba clases Aristóteles | Imagen: Ministerio de Cultura de Grecia

Las excavaciones realizadas en la antigua Mieza han descubierto aulas, espacios deportivos y salas de banquetes pertenecientes a un gran complejo educativo macedonio del siglo IV a. C. que los arqueólogos relacionan con la formación del joven Alejandro.

Antes de convertirse en el conquistador que llevó los ejércitos macedonios desde Grecia hasta Egipto, Mesopotamia y las fronteras de la India, Alejandro fue un príncipe destinado a heredar el reino construido por su padre, Filipo II.

Su educación debía estar a la altura de aquella responsabilidad.

Las fuentes antiguas relacionan una etapa fundamental de esa formación con Mieza, en Macedonia, donde Aristóteles habría instruido al joven Alejandro y a otros muchachos pertenecientes a la aristocracia macedonia. Plutarco, que escribió varios siglos después de los acontecimientos, cuenta incluso que Filipo encargó la educación de su hijo al filósofo y que las lecciones tuvieron lugar en el santuario de las Ninfas situado cerca de Mieza.

La relación entre ambos acabaría convirtiéndose en una de las asociaciones intelectuales más célebres de la Antigüedad. Aristóteles, discípulo de Platón y uno de los pensadores más influyentes de la historia occidental, enseñando al adolescente que pocos años después conquistaría el Imperio aqueménida.

Ahora, las excavaciones realizadas en la antigua Mieza han sacado a la luz nuevas estructuras de un gran complejo que el Ministerio de Cultura de Grecia identifica como el Gimnasio Real construido durante el reinado de Filipo II.

Si la interpretación es correcta, estamos ante el entorno educativo en el que Alejandro y otros jóvenes de la élite macedonia recibieron parte de su formación.


Un gimnasio que era mucho más que un lugar para hacer ejercicio

La palabra gimnasio puede resultar engañosa para un lector actual. En el mundo griego, un gymnasion no era simplemente un espacio dedicado al entrenamiento físico. Podía constituir una institución fundamental para la educación de los jóvenes, donde el ejercicio corporal convivía con la formación intelectual y la socialización.

Las excavaciones de Mieza permiten observar precisamente esa combinación.

Los trabajos arqueológicos comenzaron en 2024 en un área de unas tres hectáreas y las investigaciones más recientes se han concentrado en el sector oriental. Allí se han identificado espacios relacionados con la palestra y un didaskaleion, un lugar destinado a la enseñanza.

Entre las estructuras descubiertas se encuentra una sala equipada con bancos de piedra. También han aparecido un estadio, un espacio destinado probablemente a actividades físicas y un gran pórtico cubierto de unos doscientos metros de longitud.

No estamos, por tanto, ante una pequeña habitación en la que un maestro conversaba con unos pocos alumnos. El conjunto parece responder a un programa educativo organizado en el que cuerpo, conocimiento y vida social formaban parte de la formación de los jóvenes pertenecientes a la élite macedonia.

Las excavaciones han descubierto mosaicos en buen estado de conservación | Imagen: Ministerio de Cultura de Grecia

Aulas, estiletes y salas para banquetes

Los arqueólogos han recuperado además materiales que ayudan a reconstruir la actividad desarrollada dentro del complejo.

Entre ellos aparecen monedas, cerámicas, elementos arquitectónicos y cuatro estiletes, instrumentos que podían utilizarse para escribir sobre tablillas enceradas.

La tentación de imaginar uno de esos estiletes en las manos del joven Alejandro resulta inevitable, pero la arqueología no permite llegar tan lejos. Que un objeto aparezca en el edificio donde pudo estudiar el príncipe macedonio no demuestra quién lo utilizó hace más de dos mil trescientos años.

Su importancia es otra. Los estiletes son coherentes con la función educativa atribuida a parte del complejo y proporcionan una pequeña huella material de las actividades que pudieron desarrollarse allí.

Junto a los espacios dedicados al aprendizaje y al ejercicio aparecen también lugares destinados a comer y reunirse. Los arqueólogos han identificado un sector de más de 160 metros cuadrados organizado alrededor de un vestíbulo central y dos andrones.

Los andrones eran salas destinadas tradicionalmente al banquete. En este caso habrían podido acomodar al menos a una veintena de comensales reclinados en sus lechos.

Estudiar, entrenar y compartir la mesa no eran necesariamente actividades separadas dentro de la educación de las élites griegas y macedonias. El complejo de Mieza parece reunirlas dentro de un mismo espacio.


Aristóteles y el joven Alejandro

Aristóteles llegó a Macedonia después de una trayectoria intelectual que lo había llevado desde su ciudad natal de Estagira hasta la Academia de Platón en Atenas y posteriormente a otros lugares del mundo griego.

Filipo II lo eligió para participar en la educación de Alejandro cuando el príncipe se encontraba todavía en la adolescencia.

Reconstruir exactamente qué enseñó Aristóteles a Alejandro resulta mucho más difícil que repetir la conocida imagen del filósofo formando intelectualmente al futuro conquistador. Las tradiciones posteriores atribuyeron a aquellas lecciones un abanico muy amplio de materias y Plutarco insistió en la admiración que Alejandro habría sentido por su maestro.

El propio Plutarco conserva una frase según la cual Alejandro afirmaba deber a su padre la vida y a Aristóteles haber aprendido a vivir dignamente. Como ocurre con muchas sentencias transmitidas por autores posteriores, no podemos tratarla como una transcripción literal de las palabras del rey.

Tampoco sería correcto convertir las conquistas posteriores de Alejandro en una simple aplicación política del pensamiento aristotélico. La relación entre maestro y discípulo fue importante, pero Alejandro actuó después dentro de circunstancias militares y políticas propias y desarrolló una política imperial que no puede explicarse únicamente mediante las enseñanzas recibidas durante su juventud.

Lo que el nuevo descubrimiento permite estudiar es algo más concreto. El espacio material en el que pudo desarrollarse parte de aquella educación.


Un edificio digno de la corte macedonia

El complejo no parece haber sido construido de manera modesta.

Los arqueólogos han encontrado pavimentos, mosaicos, revestimientos murales de buena calidad y elementos arquitectónicos como parte de un friso jónico, una columna y un capitel.

Según el Ministerio de Cultura griego, determinadas características arquitectónicas y decorativas recuerdan a las utilizadas en el palacio real de Aigai, uno de los grandes centros de la monarquía macedonia y lugar estrechamente relacionado con Filipo II y Alejandro.

Esa semejanza resulta significativa.

Si el complejo estaba destinado a la educación de miembros de la familia real y de jóvenes pertenecientes a las principales familias macedonias, su monumentalidad encajaría con la importancia política de quienes lo utilizaban.

La formación de aquellos muchachos no era únicamente una cuestión privada. De ellos saldrían futuros dirigentes, oficiales y miembros de la élite que rodearía a la monarquía.

Algunos de los compañeros de juventud de Alejandro terminarían acompañándolo posteriormente en sus campañas asiáticas y desempeñando responsabilidades fundamentales dentro de su ejército y su administración.

Los trabajos de arqueología se iniciaron en 2024 | Imagen: Ministerio de Cultura de Grecia

Las pistas que conducen hasta la escuela de Alejandro

La identificación del complejo como el lugar donde Aristóteles enseñó a Alejandro no depende de una inscripción que diga inequívocamente que el filósofo impartió allí sus lecciones.

La interpretación procede de la combinación de diferentes indicios.

La localización corresponde a la antigua Mieza, el lugar que las fuentes relacionan con la educación de Alejandro. La cronología del conjunto coincide con el reinado de Filipo II. Su arquitectura responde a un gran espacio educativo y deportivo y la riqueza de determinados elementos decorativos resulta compatible con una institución vinculada a la corte macedonia.

Expertos ajenos a la excavación han considerado razonable esta identificación, según la información difundida sobre el descubrimiento.

Aun así, conviene mantener la diferencia entre una atribución arqueológica sólidamente argumentada y una certeza absoluta. Podemos reconstruir la función general del complejo con mucha mayor seguridad que afirmar en qué banco se sentó Alejandro o en qué habitación concreta escuchó a Aristóteles.

Es precisamente esa prudencia la que hace más interesante el hallazgo. No hace falta convertir cada objeto recuperado en una reliquia personal del conquistador para comprender la importancia del conjunto.


El final del Gimnasio Real de Mieza

El edificio sobrevivió durante mucho más tiempo que sus alumnos más famosos.

Macedonia atravesó profundas transformaciones después de la muerte de Alejandro en 323 a. C. Su imperio se fragmentó entre sus sucesores y el reino macedonio continuó existiendo durante generaciones hasta que la expansión romana alteró definitivamente el equilibrio político de la región.

El complejo de Mieza sufrió también esas transformaciones.

Según la información proporcionada por el Ministerio de Cultura griego, sus edificios fueron desmantelados durante el periodo de dominación romana y el lugar sufrió además un importante incendio. Pese a ello, bajo tierra permanecieron muros, pavimentos, mosaicos y elementos arquitectónicos suficientes para reconstruir una parte significativa de su organización.

Más de dos mil trescientos años después de las lecciones que las fuentes sitúan en Mieza, las excavaciones están devolviendo forma a aquel espacio.

No podemos saber qué palabras pronunció Aristóteles ante Alejandro ni qué pensaba el adolescente mientras escuchaba a su maestro. Pero ahora conocemos mucho mejor el escenario en el que pudo desarrollarse aquella educación. No era únicamente una escuela, sino un amplio complejo donde los futuros miembros de la élite macedonia estudiaban, entrenaban y compartían la mesa antes de ocupar su lugar en el reino que Filipo II estaba convirtiendo en la gran potencia de Grecia.

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