El ADN del suelo revela que algunas comunidades de Mongolia pudieron hacerse sedentarias antes de practicar una agricultura plena
Cuando quedarse en un lugar no dependía todavía de cultivar la tierra Durante mucho tiempo, uno de los grandes relatos de la Prehistoria presentó la transición hacia la vida sedentaria como una secuencia relativamente sencilla: primero llegaron la domesticación de plantas y animales, después los excedentes alimentarios y, finalmente, las aldeas permanentes. Sin embargo, la arqueología lleva décadas mostrando que aquel proceso fue mucho más diverso. Un nuevo estudio realizado en la meseta meridional de Mongolia añade ahora otro ejemplo a esa complejidad. El análisis de ADN antiguo conservado en sedimentos sugiere que, hace entre 8.600 y 7.400 años , algunos grupos humanos pudieron permanecer durante largos periodos en determinados asentamientos sin depender todavía de una agricultura plenamente desarrollada. En lugar de basar su supervivencia en unos pocos cultivos domesticados, habrían aprovechado una amplia variedad de recursos disponibles en el entorno. La posibilidad resulta especi...