El tesoro perdido del «Dom van Keulen»: el mercante holandés cuyo misterio permaneció oculto durante casi cuatro siglos
Cuando una tormenta hizo desaparecer un barco... y casi también su historia
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| Monedas de oro y joyas recuperadas del naufragio del barco holandés “Dom van Keulen” | La Vanguardia / British Museum |
En el otoño de 1633, un mercante holandés abandonó la costa atlántica de Marruecos con rumbo a los Países Bajos. A bordo transportaba una valiosa carga compuesta por goma arábiga, salitre, pieles de cabra y miles de ducados berberiscos acuñados en oro. Sin embargo, el viaje nunca llegó a completarse. Una fuerte tormenta sorprendió a la embarcación frente a la costa sur de Inglaterra, donde terminó hundiéndose cerca de la actual localidad de Salcombe, en el condado de Devon. Aunque toda la tripulación logró sobrevivir, el barco desapareció bajo el mar y su identidad quedó olvidada durante siglos.
Los restos del naufragio fueron descubiertos en la década de 1990 y pronto llamaron la atención de los arqueólogos por la extraordinaria riqueza de su cargamento. Entre los objetos recuperados aparecieron más de cuatrocientas monedas de oro, además de joyas y otros materiales de gran valor histórico. Sin embargo, durante más de treinta años nadie consiguió averiguar qué barco era ni reconstruir con certeza la historia de su último viaje.
Un hallazgo documental resuelve un enigma arqueológico
La investigación dio un giro gracias al trabajo del historiador Ian Friel, que localizó en el Archivo Nacional británico una serie de documentos relacionados con un mercante holandés desaparecido durante un temporal mientras navegaba desde Marruecos hacia el norte de Europa. La información permitió identificar finalmente el pecio como el «Dom van Keulen», un carguero que sufrió una vía de agua en medio del mal tiempo y terminó hundiéndose frente a la costa inglesa.
Los datos reunidos por Friel, publicados en el libro From Morocco to the Coast of England: The Story of the Dom van Keulen and its Extraordinary Cargo, permiten reconstruir con bastante precisión el viaje y comprender mejor las circunstancias del naufragio. También explican por qué una parte importante de la carga fue recuperada poco después del hundimiento, mientras que cientos de monedas permanecieron en el fondo marino hasta su descubrimiento en 1995.
Oro africano y comercio global en el siglo XVII
La carga del «Dom van Keulen» refleja el intenso intercambio comercial que existía entre Marruecos y las Provincias Unidas durante el siglo XVII. Los comerciantes holandeses obtenían en la costa de Berbería productos muy demandados en Europa, entre ellos goma arábiga, salitre y oro procedente del África occidental, que llegaba hasta Marruecos a través de las rutas caravaneras transaharianas.
Los ducados berberiscos encontrados en el pecio constituyen uno de los conjuntos numismáticos más importantes recuperados de este periodo. Muchos de estos ejemplares estaban destinados a ser fundidos en los Países Bajos para acuñar moneda propia, un proceso que contribuyó a consolidar el prestigio internacional del sistema monetario holandés durante la expansión de su imperio comercial.
El descubrimiento también aporta información sobre las relaciones económicas mantenidas con la dinastía saadí, que gobernó Marruecos entre 1510 y 1659 y convirtió el comercio del oro en uno de los pilares de su poder político y económico.
Mucho más que un tesoro hundido
Aunque las monedas de oro son el hallazgo más espectacular, el yacimiento ha proporcionado numerosos objetos que ayudan a comprender la vida cotidiana a bordo de un mercante del siglo XVII. Entre ellos destacan joyas de oro, cerámica, utensilios de peltre, un sello, una sonda con forma de pez, una pepita de oro, cañones y varias anclas que permanecen junto al pecio.
Los investigadores calculan que el barco tendría unos treinta metros de eslora y descansaría a unos dieciocho metros de profundidad. No se conservan representaciones conocidas de la nave, por lo que la propia arqueología constituye hoy la principal fuente para reconstruir su aspecto y funcionamiento.
Un naufragio que ilumina la historia del comercio atlántico
La identificación del «Dom van Keulen» demuestra hasta qué punto la arqueología subacuática depende de la colaboración entre distintas disciplinas. Sin la documentación conservada en los archivos históricos, el pecio habría seguido siendo un barco anónimo pese a la riqueza de los materiales recuperados. Al mismo tiempo, sin las excavaciones realizadas durante las últimas décadas, aquellos documentos nunca habrían adquirido todo su significado.
Lejos de ser únicamente una historia sobre un tesoro perdido, este hallazgo ofrece una ventana privilegiada al funcionamiento del comercio internacional durante la Edad Moderna. Bajo las aguas de la costa inglesa no solo permanecieron ocultas cientos de monedas de oro, sino también el testimonio de una red económica que unía el norte de África, los Países Bajos y las Islas Británicas en una época en la que el mar constituía la gran arteria del mundo.

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