Descubren un mosaico de hace más de 2.000 años en la antigua ciudad de Kültepe, en Turquía
Un mosaico inesperado en una ciudad excavada desde hace décadas
Las excavaciones en Kültepe-Kanesh han sacado a la luz un pavimento de mosaico y cuatro niveles de ocupación helenística que permiten estudiar una etapa poco conocida de uno de los grandes centros comerciales de la antigua Anatolia.
En el corazón de Anatolia, cerca de la actual ciudad turca de Kayseri, se encuentra Kültepe-Kanesh, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes para comprender la historia del Próximo Oriente antiguo. Durante siglos fue un destacado centro político y comercial, especialmente conocido por los miles de documentos cuneiformes que dejaron los mercaderes asirios establecidos en la región hace casi cuatro mil años.
Sin embargo, su historia no terminó con aquellas comunidades de la Edad del Bronce. El asentamiento continuó ocupado durante etapas posteriores, aunque algunas de ellas han recibido mucha menos atención arqueológica.
Una nueva campaña de excavaciones ha permitido recuperar parte de ese pasado menos conocido.
Un equipo de investigadores turcos y surcoreanos ha descubierto una estructura con un pavimento de mosaico de época helenística, fechado provisionalmente hace más de dos mil años. Según el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, se trata del primer hallazgo de estas características documentado desde que comenzaron las excavaciones sistemáticas del yacimiento en 1948.
El descubrimiento no destaca únicamente por la presencia del mosaico. En el mismo sector han aparecido cuatro niveles culturales sucesivos correspondientes al periodo helenístico, una secuencia que permitirá estudiar cómo evolucionó el asentamiento durante los siglos posteriores a la expansión de Alejandro Magno.
Un pavimento conservado junto al palacio de Warsama
El hallazgo se produjo al este del denominado Palacio de Warsama, una de las construcciones relacionadas con la etapa de mayor importancia política y comercial de la antigua Kanesh.
Los arqueólogos han identificado un fragmento de mosaico de aproximadamente 1,60 metros por lado. Aunque la superficie conservada es relativamente reducida, la presencia de otros fragmentos en las proximidades indica que el pavimento original pudo ocupar un espacio mayor.
Por ahora, la información difundida no permite reconstruir las dimensiones completas del suelo ni determinar con seguridad la función del edificio al que pertenecía.
El estudio de su técnica constructiva ha proporcionado, sin embargo, información sobre el trabajo necesario para prepararlo. Los responsables de la excavación han identificado una base formada mediante la nivelación del terreno y la colocación de materiales como piedra triturada y tierra fina. Sobre ella se dispusieron pequeños guijarros de río, junto con fragmentos cerámicos, cal y otros componentes empleados en la elaboración del pavimento.
Esta sucesión de materiales muestra que no se trataba simplemente de piedras colocadas directamente sobre el suelo. Su construcción requería preparar cuidadosamente la superficie para conseguir una base suficientemente estable.
La documentación de estas técnicas será importante para comparar el pavimento con otros ejemplos conocidos de la Anatolia helenística y establecer con mayor precisión su cronología y características.
Cuatro niveles arqueológicos que cuentan una historia más larga
El mosaico forma parte de un descubrimiento más amplio.
En el mismo sector, los arqueólogos han identificado cuatro estratos culturales sucesivos atribuidos al periodo helenístico, comprendido convencionalmente entre la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C. y la incorporación del Egipto ptolemaico a Roma en 30 a. C.
La presencia de varios niveles superpuestos indica que el espacio experimentó diferentes fases de ocupación y transformación. A lo largo del tiempo, unas construcciones pudieron sustituir a otras, modificarse los pavimentos o cambiar la organización de determinados sectores del asentamiento.
La estratigrafía permite estudiar precisamente esa sucesión de acontecimientos.
Cada nivel conserva restos asociados a un momento concreto de utilización. Su comparación con los materiales arqueológicos recuperados, especialmente la cerámica y otros objetos que puedan ofrecer referencias cronológicas, permitirá reconstruir la evolución del lugar con mayor detalle.
Esto resulta especialmente importante en Kültepe, donde la extraordinaria documentación de la Edad del Bronce ha concentrado tradicionalmente buena parte del interés científico.
El nuevo descubrimiento ofrece la posibilidad de conocer mejor qué ocurrió en el asentamiento muchos siglos después de que sus comerciantes asirios dejaran de escribir las célebres tablillas que hicieron conocido el yacimiento.
Kültepe fue uno de los grandes centros comerciales de Anatolia
Para comprender la importancia del hallazgo conviene recordar el papel que desempeñó Kanesh durante el segundo milenio antes de nuestra era.
La antigua ciudad formó parte de una extensa red de intercambios que conectaba Anatolia con el norte de Mesopotamia. Los comerciantes procedentes de Assur establecieron allí una importante comunidad mercantil desde la que organizaban operaciones comerciales a larga distancia.
Uno de los productos fundamentales de aquellos intercambios era el estaño, indispensable para fabricar bronce mediante su aleación con cobre. También circulaban tejidos, metales preciosos y otras mercancías que vinculaban regiones separadas por cientos de kilómetros.
La organización urbana reflejaba aquella actividad.
En la zona elevada se encontraban edificios vinculados con el poder político y religioso, mientras que en el sector inferior se desarrolló el karum, un barrio comercial donde los mercaderes vivían, almacenaban productos y realizaban sus negocios.
La palabra karum, de origen acadio, designaba en este contexto una comunidad o establecimiento mercantil. Su presencia en Kanesh constituye uno de los testimonios más importantes de las redes comerciales asirias de comienzos del segundo milenio a. C.
Los documentos encontrados allí permiten conocer aspectos muy concretos de aquella actividad. Contratos, préstamos, deudas, operaciones comerciales y correspondencia privada muestran un mundo de comerciantes que negociaban precios, organizaban caravanas y mantenían relaciones económicas y familiares a grandes distancias.
Las miles de tablillas que hicieron famosa a Kanesh
Kültepe es especialmente conocida por su extraordinario archivo de documentos escritos sobre arcilla.
En el yacimiento se han recuperado aproximadamente 23.500 tablillas cuneiformes relacionadas principalmente con las actividades de los comerciantes asirios y sus contactos con las poblaciones anatolias.
Estos documentos constituyen una fuente fundamental para estudiar la historia económica y social de la región durante la Edad del Bronce.
Su importancia va mucho más allá de los grandes acontecimientos políticos. Las tablillas permiten reconstruir operaciones comerciales concretas, relaciones familiares, obligaciones económicas y conflictos que afectaban a personas cuyos nombres difícilmente habrían sobrevivido por otros medios.
También ofrecen información sobre las instituciones y las comunidades de Anatolia antes de la consolidación del poder hitita.
La antigua Kanesh, conocida asimismo como Nesha, tuvo un papel destacado en la historia temprana de los pueblos anatolios. Su nombre quedó especialmente relacionado con la lengua hitita, denominada en los textos antiguos mediante una forma vinculada con Nesha.
El valor excepcional de los archivos cuneiformes ha llevado a su inclusión en el Registro Memoria del Mundo de la UNESCO.
Sin embargo, la abundancia de documentación correspondiente a una etapa histórica no significa que conozcamos igualmente bien todas las fases posteriores del asentamiento.
El mosaico helenístico recuerda precisamente que la historia de Kültepe continuó durante muchos siglos después del periodo documentado por aquellas tablillas.
La Anatolia que surgió después de Alejandro Magno
La etapa helenística comenzó con las transformaciones políticas desencadenadas por las conquistas de Alejandro Magno y la posterior fragmentación de su imperio.
Anatolia se convirtió entonces en un territorio disputado por diferentes poderes, donde convivieron tradiciones locales con nuevas formas de organización política y expresiones culturales relacionadas con el mundo griego.
Ese proceso no supuso una sustitución inmediata de las poblaciones ni de sus costumbres. Las transformaciones fueron desiguales y dependieron de las circunstancias de cada región.
Las ciudades y asentamientos anatolios experimentaron cambios en sus instituciones, sus relaciones comerciales y sus formas arquitectónicas, pero conservaron también elementos de tradiciones anteriores.
Los pavimentos de mosaico formaron parte de las técnicas decorativas y constructivas utilizadas en diferentes lugares del Mediterráneo y del Próximo Oriente durante la Antigüedad. Su presencia podía responder a necesidades funcionales y, en determinados contextos, también a preferencias estéticas o manifestaciones de prestigio.
En Kültepe todavía es demasiado pronto para establecer qué papel desempeñaba el mosaico recién descubierto.
No conocemos con seguridad si pertenecía a una residencia, un edificio de carácter público o una construcción destinada a otra actividad. Tampoco se ha presentado una reconstrucción completa de su decoración que permita extraer conclusiones sobre posibles influencias artísticas.
Lo que sí indica el hallazgo es que durante la época helenística se realizaron intervenciones arquitectónicas en un asentamiento cuya historia había comenzado mucho antes.
Una colaboración arqueológica entre Turquía y Corea del Sur
El descubrimiento se ha producido durante la segunda campaña de un proyecto conjunto desarrollado por el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, la Universidad de Ankara y el Instituto Nacional de Investigación del Patrimonio Cultural de Corea del Sur.
La colaboración comenzó en 2025 y los trabajos están dirigidos por el arqueólogo Fikri Kulakoğlu, responsable de las investigaciones en Kültepe.
El ministro turco de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy, anunció públicamente el hallazgo el 20 de octubre de 2026 y destacó su importancia dentro de los 78 años de excavaciones realizadas en el yacimiento.
El equipo pretende ahora estudiar con mayor detalle los cuatro niveles helenísticos y establecer una secuencia cronológica que permita comprender las transformaciones arquitectónicas documentadas.
Posteriormente, las investigaciones continuarán hacia depósitos arqueológicos más profundos, correspondientes a etapas anteriores de la ocupación.
El proyecto resulta especialmente prometedor por la gran extensión del yacimiento que todavía permanece sin excavar. Según los datos difundidos, las intervenciones arqueológicas han alcanzado hasta ahora aproximadamente el cinco por ciento de su superficie.
Esta circunstancia ayuda a comprender por qué Kültepe continúa proporcionando descubrimientos importantes después de tantas décadas de investigación.
Un mosaico que amplía la historia conocida de Kültepe
La importancia del nuevo pavimento no reside en que sea necesariamente una obra artística excepcional. Por ahora, los datos disponibles no permiten realizar esa valoración.
Su verdadero interés está en el contexto arqueológico en el que ha aparecido.
Durante décadas, Kültepe ha sido estudiada principalmente por su papel en las redes comerciales de la Edad del Bronce y por los archivos cuneiformes que documentan la actividad de los mercaderes asirios. El mosaico y los cuatro niveles helenísticos permiten ampliar la investigación hacia una etapa posterior que todavía conocemos de manera fragmentaria.
Las próximas excavaciones deberán determinar la extensión original del pavimento, la función del edificio al que pertenecía y las fechas de las distintas transformaciones identificadas.
También será necesario establecer cómo se relacionan estas construcciones con el resto del asentamiento y qué continuidad existió entre sus diferentes fases históricas.
El hallazgo confirma que Kültepe no puede entenderse únicamente como la ciudad de los comerciantes asirios. Aquel importante centro de la Edad del Bronce siguió formando parte del paisaje habitado de Anatolia durante siglos, adaptándose a nuevas circunstancias políticas y culturales.
El pequeño fragmento de mosaico descubierto junto al Palacio de Warsama aporta ahora una evidencia material de esa historia posterior. Y los cuatro niveles que lo acompañan permitirán reconstruir, paso a paso, cómo fue cambiando el asentamiento mucho después de la época que lo hizo famoso.



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