Una moneda revela el posible nombre prerromano de Regina Turdulorum

Una pequeña moneda con dos nombres diferentes

Moneda turriregina con la inscripción | Casas de Reina

Diez signos escritos en caracteres neopúnicos sobre una moneda acuñada hace más de dos mil años han llevado a proponer que el territorio de la futura ciudad romana de Regina pudo ser conocido anteriormente como Dolskai Bildan.

A pocos kilómetros de la actual localidad pacense de Casas de Reina se conservan los restos de Regina Turdulorum, una de las ciudades romanas más interesantes del sur de Extremadura. Su teatro, el foro y otros edificios monumentales muestran la importancia que alcanzó este enclave durante la época romana, pero la historia del territorio había comenzado mucho antes.

Una moneda puede estar ofreciendo ahora una pista sobre aquel pasado.

La pieza pertenece a las emisiones conocidas tradicionalmente como Turri Regina y presenta dos líneas de escritura en su reverso. La primera utiliza caracteres latinos y muestra diferentes formas del nombre según las emisiones, desde Turi Ricina hasta Turi Regina y Turri Regina.

La segunda resulta mucho más enigmática.

Está formada por diez signos escritos en caracteres neopúnicos que aparecen repetidos en distintas acuñaciones. Los investigadores Francisco Jordi y Maria Josep Estanyol i Fuentes han propuesto una nueva lectura de esa inscripción que conduciría al nombre Dolskai Bildan.

Si la interpretación es correcta, estaríamos ante un topónimo anterior a la denominación romana de Regina Turdulorum.

La diferencia es importante. Una moneda que durante siglos había conservado unos signos difíciles de interpretar podría contener parte de la memoria de las poblaciones que habitaron aquel territorio antes de su plena integración en el mundo romano.

Texto en neopúnico con le nombre prerromano de la zona | Casas de Reina

Una inscripción escrita en dos sistemas diferentes

La presencia de caracteres latinos y neopúnicos en una misma emisión convierte estas monedas en documentos especialmente interesantes para estudiar un periodo caracterizado por contactos culturales y transformaciones políticas.

Los investigadores han comparado los diez signos de la inscripción con los presentes en monedas atribuidas a otros enclaves del sur de la península ibérica, entre ellos Arsa, Sacili, Iptuci, Lascuta, Asido, Bailo, Oba y Vesci.

A partir de esas correspondencias han planteado una lectura de los caracteres.

Jordi ha comparado el valor de la moneda para este proceso con una especie de «Piedra Rosetta». La expresión debe entenderse únicamente como una analogía. No estamos ante un documento equivalente a la célebre inscripción egipcia que permitió avanzar decisivamente en el desciframiento de los jeroglíficos, sino ante una pieza cuya combinación de escrituras y paralelos monetarios podría ayudar a interpretar otras leyendas similares.

La propuesta adquiere interés precisamente porque las monedas eran mucho más que objetos utilizados para realizar intercambios. Sus imágenes, nombres y leyendas podían expresar identidades políticas, territoriales y culturales.

En este caso, unos pocos signos podrían haber conservado un nombre que terminó desapareciendo de las fuentes posteriores.


Dolskai Bildan y el paisaje que rodeaba Regina

La lectura propuesta identifica la inscripción neopúnica como Dolskai Bildan.

Según la interpretación planteada por los investigadores, la primera parte del nombre, Dolskai, podría relacionarse con una raíz céltica vinculada con los campos de cultivo o las tierras de labor. Bildan, por su parte, se ha interpretado como una referencia a un cerro.

De esa combinación procede la traducción propuesta de «el campo fértil del cerro».

El significado encajaría con el paisaje que rodea Regina. El Cerro de las Nieves constituye una referencia visible dentro del territorio y las tierras situadas a sus pies ofrecen un marco coherente con una denominación relacionada con el aprovechamiento agrícola.

Existe además un posible paralelo para el segundo elemento en Bilda Rubra, un antiguo topónimo relacionado con el Cerro del Castillo de Alfambra, en la actual provincia de Teruel.

Sin embargo, conviene mantener la prudencia. Tanto la lectura de una escritura antigua insuficientemente conocida como la interpretación etimológica de un topónimo requieren comparar signos, lenguas y contextos que no siempre permiten alcanzar resultados definitivos. Dolskai Bildan debe entenderse por ahora como una propuesta de lectura e interpretación, no como un nombre prerromano demostrado de manera incontestable.

Precisamente por eso las futuras comparaciones con otras emisiones pueden resultar fundamentales.

Regina con el Cerro de las nieves al fondo | Casas de Reina

Los túrdulos betúricos antes de Roma

La moneda conduce además hacia una cuestión mucho más amplia que el nombre de una ciudad.

Regina se encontraba en un territorio relacionado por las fuentes y la investigación histórica con los túrdulos betúricos, poblaciones asentadas en la llamada Beturia, una amplia zona situada entre los ámbitos del Guadiana y el Guadalquivir.

Reconstruir las identidades de estos pueblos resulta complejo. Las denominaciones que conocemos proceden en buena medida de autores grecorromanos y no tienen por qué reflejar exactamente cómo se definían a sí mismas las diferentes comunidades.

Tampoco debemos imaginar el sur peninsular anterior a Roma como un mosaico de pueblos perfectamente delimitados por fronteras estables. Era un territorio atravesado por intercambios, desplazamientos de población, conflictos y contactos entre comunidades diferentes.

La nueva interpretación de las monedas se ha relacionado precisamente con esa movilidad.

Las semejanzas epigráficas observadas entre Regina y otros enclaves meridionales, incluido Bailo, situada en la actual Bolonia, en Cádiz, podrían señalar conexiones entre comunidades separadas por distancias considerables. Según la hipótesis planteada, esos vínculos serían compatibles con movimientos de población y contactos entre diferentes grupos túrdulos.

Las monedas ofrecen así una vía para estudiar relaciones que no siempre dejaron testimonios escritos extensos.


Cuando una moneda habla varias lenguas

Uno de los aspectos más interesantes de estas acuñaciones es la convivencia de tradiciones diferentes.

La escritura neopúnica remite a la profunda influencia fenicia y púnica existente durante siglos en amplias zonas del sur de la península ibérica. Desde la llegada de los primeros colonizadores fenicios a las costas peninsulares, diferentes sistemas de escritura, prácticas religiosas, formas de intercambio y tradiciones culturales habían circulado por estos territorios.

La conquista romana no hizo desaparecer inmediatamente ese mundo.

Durante generaciones pudieron convivir elementos culturales anteriores con las nuevas instituciones, lenguas y formas de representación introducidas o potenciadas bajo dominio romano. Una moneda con caracteres latinos y neopúnicos refleja precisamente un contexto en transformación.

No se trataba necesariamente de sustituir de un día para otro una identidad por otra. La romanización fue un proceso desigual y prolongado en el que las comunidades locales participaron activamente, conservaron determinadas prácticas y adoptaron otras nuevas.

Por eso resulta especialmente sugerente encontrar dos sistemas de escritura sobre una misma pieza. En apenas unos centímetros pueden quedar reflejadas algunas de las transformaciones que estaba experimentando aquella sociedad.


Del antiguo territorio a Regina Turdulorum

Con la consolidación del dominio romano, Regina terminó desarrollándose como una ciudad plenamente integrada en las estructuras políticas y económicas de Roma.

El nombre Regina Turdulorum conservaba, significativamente, una referencia a los túrdulos vinculados con el territorio. La ciudad monumental cuyos restos conocemos actualmente pertenece fundamentalmente a esa etapa romana y muestra una realidad urbana muy diferente de la que debió de existir antes de la conquista.

Pero los cambios políticos no borraron necesariamente todas las huellas anteriores.

La moneda conocida como Turri Regina podría constituir una de ellas.

Si la lectura Dolskai Bildan termina consolidándose, permitiría recuperar un nombre que habría quedado prácticamente perdido tras la transformación del territorio. Y ese nombre no parece referirse a emperadores, conquistas ni grandes acontecimientos, sino al propio paisaje.

Un campo cultivable y un cerro.

Dos elementos cotidianos que podían resultar suficientes para identificar un territorio y a las personas que vivían en él.


Diez signos para recuperar un nombre perdido

La interpretación de la inscripción todavía deberá ser discutida, contrastada con otras acuñaciones y examinada dentro del complejo panorama lingüístico de la península ibérica prerromana. No sería prudente presentar Dolskai Bildan como una identificación definitivamente resuelta mientras dependa de una propuesta de lectura que necesita seguir siendo evaluada.

Pero el interés histórico de la moneda permanece intacto.

Las grandes transformaciones de la Antigüedad no se conocen únicamente mediante batallas, edificios monumentales o textos escritos por historiadores. También pueden quedar conservadas en objetos diminutos que pasaron de mano en mano hace más de dos mil años.

La ciudad romana de Regina terminó dejando sobre el paisaje teatros, calles y edificios que todavía pueden recorrerse. El mundo anterior dejó huellas mucho más difíciles de reconocer.

Una de ellas podría haber sobrevivido en diez pequeños signos grabados sobre una moneda.

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